Un informe de Kingston e IDC sobre el nuevo panorama de trabajo mixto, recoge un dato de suma importancia para el sector de la seguridad informática: la inversión en la optimización de la seguridad de datos móviles, considerando el auge del trabajo remoto en el mundo, no es aún prioridad en las empresas españolas.

Desde marzo, producto de la pandemia, se viene generando una descentralización de la actividad profesional, migrándola hacia el homeoffice o teletrabajo y, como consecuencia, la movilidad de los datos se ha trasladado al centro de la escena. Las empresas no estaban del todo preparadas para hacer frente a esta situación. De hecho, un 44% declaró tener un nivel medio-bajo en términos de protección de información corporativa a nivel remoto, mientras que casi 1 de cada 4 empresas afirmó directamente no tener una estrategia de seguridad de datos móviles.

Esto por supuesto alienta y promueve aún más la industria de los ciberataques. En 2020 se lleva registrado un 23% más de ataques a empresas, sin embargo, no se ha notado un consecuente incremento de estrategias de seguridad corporativa que muestren adaptación a esta realidad.

La pérdida o filtración involuntaria de información se presenta como la principal preocupación en materia de seguridad de datos móviles para 6 de cada 10 empresas encuestadas, seguida del robo de información como consecuencia de sufrir ataques informáticos (58%) y de la pérdida de dispositivos desprotegidos (53%).

Respecto a esa última, las consecuencias podrían mitigarse con el uso de software o hardware cifrado, que según expertos es lo más seguro que hay actualmente en el mercado.

Falta de inversión, falta de seguridad

Según se desprende del informe de Kingston, el principal obstáculo que vislumbran las compañías para la implementación de medidas de seguridad está en la falta de inversión. De allí que se calcula que casi el 79% de ellas dedica no más del 7% del presupuesto IT a potenciar la seguridad de datos móviles.

El desarrollador de negocio de Kingston en España, Pedro González, concluye que “las empresas han puesto a prueba su capacidad de adaptación a los nuevos escenarios y retos que se planeaban, sobre todo centrados en la movilidad de los datos, que ha puesto en jaque las estrategias de seguridad de muchas empresas en España”.

 

Fuente consultada: Infobae Agencias